Un joven en una carpa y cosas que no se deben, ni abstractamente pueden mezclarse.
Una decisión a tomar, un zigzagueo entre chicanas de sentimientos, de objetivos, de realidades y de necesidades.
Este joven no sabe lo que le espera ni lo que el espera, sin embargo pierde el tiempo deteniéndose a pensar en que esperan de el.
Aun así, pisa fuerte para las hormigas y levita para las gentes, todo esto en un mismo caminar. Solo porque no queda mas remedio, haya o no consuelo, sigue caminando para que no lo alcancen los pasados.
Entiende que la almohada le brinda descanso pero lo retiene, que la planta florece pero subsiste gracias a sus raíces sepultadas, que el hombre camina pero se cansa, y que si no camina se le atrofian los músculos. Así decide, para empezar, que caminar seria lo mas lógico y productivo, mientras tanto, para continuar empezando, evalúa bienestares y satisfacciones, para así quizás formar un cóctel potable e inevitablemente necesario, aparte de satisfactorio.
Esa tentación y lujuria a caer en la mediocre satisfacción tan necesaria, tan dentro, tan fuera, tan necesaria.
17/1/10
L
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