Duendes saltan sobre tus dedos, oh si, duendes sobre tus dedos.
Tus dedos que descansan el las teclas de un intento de piano y los duendes que saltan sobre ellos, tus duendes.
Cada uno mas sabio y ágil que otro y cada uno mas flaco y pesado.
Esas melodías juveniles que tus duendes componen, esas melodías dibujan y escriben, gritan y lloran.
Es increíble la paradoja al notar que en verdad los duendes te decían la obra a vos, y es increíble como los dirigís con el alma, y ellos saltan, y tus dedos tocan.
Fijamente miras al que descubre los duendes, no podes evitar protegerlos.
Y así, vos y tus duendes pintan paredes y escriben cuadros, así alimentas a tus duendes, y a los duendes del que te escucha.
23/10/09
L
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