lunes, 8 de marzo de 2010

Pieles

Vi caminando en un parque.
Vi caminando a un niño tomado de la mano de una sombra, una sombra un tanto mas alta del metro que escalaba el niño del suelo.
Era turbia la imagen, y era realmente difusa al punto de ser imposible descifrar si el niño era de sombra y su padre de piel o su contrario.
Me llamaba la atención el oír lo que parecía un ensayado monologo de Tomasito y con la fluidez que este enunciaba respuestas a lo que serian elaboradas preguntas.
Comprendí el juego de sombras y pieles, como padre e hijo se turnaban para vestirse y desnudarse, oponiéndose siempre estas dos posiciones.
Lo comprendí y me largue a llorar, al entender que ni padre ni hijo sabían recibir como dar, y al darme cuenta que ya les había puesto un nombre, que ya les había inventado una mujer y madre, y que no se me había escapado un asado para el siguiente domingo
Me largue a llorar al sentir el ardor de mis vertebras rotas por cargar con tantas pieles y tantas sombras
Dos semanas después, caí en cuenta de que no habían asistido al asado del pasado domingo Tomasito, ni tampoco Justo, ni Esperanza ni sus tíos lejanos: Amador y Lucero, pero yo si asistí, y los espere y de verdad creí que irían, pero entonces vi pasar a una pareja de recién encontrados, y no me aguante las lagrimas, ni las vertebras rotas, y fallecí entonces ahogado, no por el mio sino por el llanto de tantas sombras.

7/11/09

L

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