Un estudioso opino que el todo era solo la unión de las partes. Otro dijo que dicha mediocridad, es decir, que dicha totalidad era mas que la unión de las partes.
Bien podríamos sentarnos nietos y abuelos a intentar explicarnos estos conceptos. Pero, con el único fin de no malgastar el recorrido de la aguja que algunos llevan puesta, podríamos intentar adaptar los conceptos a la época, y así encontrarnos con que hoy día es poco probable que se logre la unión de las partes.
Abogados, mediaciones, divorcios, distribución de bienes, miles de mecanismos para no perder el sentido de la propiedad al perder un cariño, pero nadie te enseña a ganarlo.
Nadie te dice, se lo guardan, bien lo esconden, te dejan vivirlo, y vos contento de saber que estas haciendo tu propia experiencia, hasta que alguien te la da, te pone la realidad en la cara, y te deja ahí, tirado, toqueteado. Y vos, vos contento, por lo menos ahora sabes la verdad, que somos todos títeres actuando para dos idiotas en época de apareamiento que te miran con gusto después de haberse encamado con tu vida entera. Con esa que todavía no entendías, que estabas empezando a armar, empezando a cuidar, terminando de aprender a querer. Ellos ya la conocían, demasiado la conocían, y de antemano sabían manipularla. Vos los dejaste y ellos la toquetearon con mil manos, la embalsamaron con tus lagrimas y la colgaron, como si fuera un trofeo, otra de las vidas no vividas, una mas, vacía, incolora.
Y vos, vos contento, de no creer pero contento, total siempre vas a tener el entretenimiento fácil o el auto-flagelo.
Y esa es la historia de las vidas nuestras, los títeres conformistas.
Empezamos por nutrirnos de sabiduría para dejar que nos jodan la vida. Y lo peor de todo es que tu sabiduría es una mentira. Nadie te lo dijo y vos te negaste a verlo.
Ahora solo te queda el tabaco y la mente atrofiada, tu televisión o tus inentendibles libros para gente intelectual.
Te olvidaste de vivir, y cuando menos te diste cuenta, te jodieron la vida.
Así como no participo no pienso observar tu función, por lo que dejo de escribir, sin antes resumir tus cuatro hilos y tu sonrisa dibujada.
Eso que te llevo adonde estas, que nos amenaza a todos, que siempre esta al acecho y que te habla repartida-mente por cada oído, se llama, así como dice el cartel del teatro, de su teatro, en el que te hacen actuar, se llaman mentira, y su mano derecha, ignorancia.
8/9/09
L
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