En la terraza que se encuentra en no sé qué calle, en no sé qué edificio de Buenos Aires.
Dos aves, dos almas, dos hojas de colores imperfectos sacian su sed con dos tazas de café, a uno le gusta púro y al otro con leche.
Hablan de no sé qué cosa, no sé qué mierda...pero hablan.
Hablan y toman, hablan y toman, lo único que hacen, hablan y toman, no los entiendo.
Hablan de no sé qué señora, de no sé que señor...pero hablan.
Hablan y toman, hablan y toman, lo único que hacen, hablan y toman y no mueven sus picos.
No los entiendo, no los entiendo, no los oigo pero hablan.
Hablan de no sé qué cosa, no sé qué mierda...pero hablan.
Hablan y toman, hablan y toman, lo único que hacen, hablan y toman y yo los escucho.
Hablan y hablan como loros, hablan y hablan como loros.
No los entiendo, no los entiendo, no los oigo pero hablan.
En la terraza que se encuentra en no sé qué calle, en no sé qué edificio de Buenos Aires.
Dos aves, dos almas, dos hojas de colores imperfectos sacian su sed con dos tazas de café, a uno le gusta púro y al otro con leche.
-F
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