Aclamada seducción la de tu locura, tus cabellos más negros que el más oscuro de los corazones, y tus ojos, tan profundos como los del mismo demonio. Tan blanca y tan bella como la muerte misma y tan letal como el beso de una serpiente.
Orgulloso rey de las tierras de nadie caes ante la bella y pecaminosa lujuria, devorado por el súcubo que tanto amabas. Solo yerra una carcomida forma en las tierrnas muertas, deambulando en busca de un amor malogrado.
Ahora el mediocre siervo solo espera ante la oportunidad de obtener la sangrienta corona de las tierras sin dueño pero, tan tonto era, que no supo la crónica de su muerte anunciada.
El bufón ríe ante la tragedia y llora ante la comedia de este funesto destino, ¿Qué más podria pedir?
Aclamada seducción la de tu locura, tus cabellos más negros que el más oscuro de los corazones, y tus ojos, tan profundos como los del mismo demonio. Tan blanca y tan bella como la muerte misma y tan letal como el beso de una serpiente.
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