lunes, 8 de marzo de 2010

Día de furia II

Estaba volando de bronca, tenia un mal humor que renacía mas agrio cada segundo, a cada bocanada de aire, a cada apertura de las fosas nasales, no me soportaba ni a mi mismo y estaba bastante lejos de mis cabales, pero intentando controlarme, no soportaba a mi madre, ni a mi día, ni al suyo.
Estuve aislado en mi pieza, aislado de deberes, de gentes y de mi mismo, ensayaba los reproches que iba a recitarle a mi madre y sostenía colillas entre mis dedos, y todo por un día de furia, que frágiles somos.
Al cabo de unas horas sin cambiar la situación el lo mas mínimo, ni romperse el silencio con mi madre, ni dejar de atiborrarme con comida, empece sutilmente a extrañar a mi madre, a querer un abrazo, hasta cuando me dio un abrazo al pedírselo por segunda vez ( porque a la primera solo me dejo abrazarla ) me sentí aliviado, y la abrace como si tuviera un problema muy mio, muy ajeno a ella, para que no se preocupase, cuando en verdad, siguiendo con la lógica y lo esperado tendría que haberme victimizado, que fáciles somos.
Después del abrazo tomo una ducha, me vestí, me calce mis amuletos y rápidamente todo había cambiado, mi madre, mi mismo, el ruido. Deje de escribir, apague la luz y me recosté aliviado.
Que sonrientes somos

9/11/09

L

No hay comentarios:

Publicar un comentario