- Oiga doña ¿por qué me brinda el pan con tal mala cara todas las mañanas ?,¿ acaso no sabe que es para mi y mis hermanitos ?, ¿ o sera que no se entero que es la única panadera del barrio ? ¿ todavía no cayo en cuenta de que nadie le comprara ese pan petrificado ?
- Solo tómelo y váyase, ¡mal educado!
Todo esto acontecía en el mismo momento en que el mas pequeño de los hermanos de Luisito comprendía que no podían emigrar hacia otro puente, ya que corrían el riesgo de ser maltratados por la policía o por alguna otra familia un tanto mas agresiva que la propia, lo cual no era difícil, debido a que estos tres hermanos eran de lo mas tranquilos.
Todas las mañanas Luisito iba a buscar el pan, Mario se encargaba de conseguir agua y Oscarcito soñaba con viajar, aunque sea hasta la esquina. Al rato volvían los mayores y cambiaban puestos para vigilar lo único que les brindaba un sentido de pertenencia, la frazada bajo la cual se abrigaban los tres, la que habían descolgado de un árbol después de una inundación.
Ninguno de los tres podían ganar siquiera una moneda, el resto de los chicos de la calle parecían manejarse como una especia de mafia, solo permitían trabajar en ''sus'' esquinas a quien cumpliera una serie de requisitos, tales como una golpiza, un asalto, un escape, etcétera.
De modo que los tres hermanos lidiaban con la cara de doña dulzura todas las mañanas, sin comprender el porque de su apodo. Solo Luisito interactuaba con la doña pero todos debían soportarla, o a el, aveces no se sabia bien si era a la doña o a el.
Un cumpleaños, como regalo, dejaron ir a Oscarcito por el pan. Llego al negocio todo contento e inocente, pero se encontró con que doña amargu..., perdón, se encontró con que doña dulzura le negaba a gritos el pan alegando que ella lo guardaba para el otro mocosito que irrumpía en la paz de su negocio todas las mañanas. Así dijo la muy turra, acto seguido llego la policía, apaleo al niño y lo dejo tirado vaya a saber donde, en uno de esos lugares de los que no se vuelve, algunos le dicen rencor.
Los tres hermanos fueron a la comisaria, llevaron los moretones de Oscarcito consigo, pero no les sirvió de nada, nadie los tomo en serio por lo que decidieron salir por sus propios medios así como tomar venganza por los mismos, solo para evitar otra golpiza.
Entonces volvieron todos encabronados hacia la panadería, con la frazada a cuestas.
- Faltaba que se de el lujo de no trabajar, dijo Mario. En la puerta del negocio colgaba un cartel : ''cerrado por cargo de conciencia''.
Entonces por fin emigraron hacia otro puente y se echaron a dormir al llegar, cansados por el viaje. En el mismo momento en el que una doña le negaba el pan a un rico agricultor en un pueblito, intentando explicarle que el pan que veía tenia nombres y bocas destinadas.
Los tres hermanos al despertar, se incorporaron, y el mas pequeño de ellos exclamo : ¿ alguien podría volver a explicarme como identificar a alguien pobre ?
Luisito contesto: doña amargura, y Mario, casi a contratiempo : doña dulzura.
- Ah, entonces no estaba equivocado con lo que pensaba. Dijo Oscarcito y tiro el diccionario que reposaba en sus manos, mirándolo como a los mentirosos, quedándose con la frazada como única pertenencia.
7/12/09
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