¿ Será que no deberíamos terminar de conocernos ?
¿ Quizás sea esa la clave no?
Pareciera como que cuando alguien sienta cabeza, cuando empieza a mimetizarse con otra persona, cuando por fin comienza a acostumbrarse; le entran esas ganitas de volver a empezar, pero con otro individuo.
De pronto quiere comenzar a conocer a otro ser, saber de sus historias, sus virtudes y sus fangos, juntarse en un café e ir pensando en el camino que decir y que no, para no pasar vergüenza, comiéndose las uñas, con esa intriga de cómo se les presentara el encuentro, se muere por recorrer otro cuerpo con ánimos de aventura, sin terminar de aprenderlo, como lo hacia hace un tiempo con su actual pareja.
Las personas son unos animales bastante complicados. El resto de los animales actúa obedeciendo a sus instintos, mientras que las personas invierten almanaques enteros en estudiar como reprimir los mismos.
Todo esto pensaba Luis, con sus bailados 56 años, justo al poner el primer pie por tercera vez en el altar.
2/4/10
L
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