Como reflejos de manos que se alzan dirigiendo una orquesta sube el humo, intentando llegar mas alto antes de disiparse o mezclarse con el ambiente, en este asunto da igual, el tema es que no podemos continuar disfrutando de sus danzas, elevandose misteriosas, silenciosas.
Es triste no poder aprender del humo para asi poder penetrar y mezclarse en el aire como el, junto a el.
En nosotros generó una inquietud, un querer aprender a flotar, cada uno sabe que lo ayuda a volar y que le provoca un peso, los pesos abajo y los amarres desatados, bien desatados.
Es la unica manera, sacar un pasaje de ida y vuelta con el unico precio de saber volver un poco mas puros, un poco mas encontrados, un poco mas dignos, un poco mas imprescindible el proximo despegar, es necesario que se necesite y quiera despegar, para volar, para aterrizar, para sembrar y sumergirse como pena en vaso de whisky, para luego alzarla y dejarla atada a una nube, la cual despues la hara descender hacia la tierra, culminando asi con su ciclo y convertida ya la pena en algo productivo, no mas corrosivo.
8/2/10
L
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